Me preguntaba hace unos días Pablo de Tarso por la elegancia. Decía: “Tengo una pregunta para ti. Hablas mucho de las formas, el protocolo, y ser elegante…y de que “nadie os lo va a explicar”. No podría estar más de acuerdo contigo, a medida que pasa el tiempo me doy cuenta de lo importante que es esto en la vida, tanto para el trabajo como para los ratos libres. Nadie te va a decir que tu corbata es ridícula, o que tu barba está más descuidada que la de un camello. Cuando se habla en público, no cabe ninguna duda de que lo más importante es la presentación, la manera en que hablas y te mueves sobretodo, muchas veces eso es mucho más importante que el mensaje. Me gustaría que recomendaras algunos libros sobre estos temas (forma, presentación, protocolo, …). Yo he encontrado uno muy interesante sobre cómo vestir y arreglarse como un gentleman, ¡¡¡hasta te enseña a hacer la maleta!!!. Está en francés, no encontré nada similar en español, pero ahí va por si os interesa: “L’eternel Masculain, ” de Bernard Roetzel.”
No hay buenos libros al respecto. Ahora estoy en México, pero cuando llegue a Madrid intentaré encontrarte algo. Recuerdo uno bastante bueno, pero no me acuerdo ni del título ni del autor.
Pero me gustaría no dejar de contestarte, al menos, sobre cómo se espera que se vista un directivo. Tal vez otro día podemos hablar de otros aspectos del protocolo pero sobre eso hay más escrito. He pensado mucho antes de contestarte, si hacerlo o no, porque no quiero parecer ni más pedante de lo que soy -que ya es bastante- ni más antiguo de lo que por mi provecta edad me corresponde -que también lo soy-. Pero, como me cuesta estar callado si alguien me pregunta, te voy a decir lo que pienso de la elegancia formal de un ”gentleman” y me voy a atrever a hablar antes un poco de sus fundamentos.
Este exceso lo he podido hacer porque estoy de vacaciones y hace mal tiempo en Querétaro.