No, es mucho peor ser un burgués de clase y de alma, e izquierdista diletante de carnet. O sea un miembro de la llamada “Gauche Divine” . Si encima se trata del Presidente de una asociación patronal como el Consejo Superior de Cámaras, reconocido socialista, la cosa ya es de libro, pero de libro de equilibristas o saltimbanquis.