Me decía Guillermo Suárez en un comentario reciente a uno de mis posts: ¿Será que tal vez hubo un momento en el que sustituimos las ideologías, la moralidad o el simple sentido común por la economía? ¿Será que el triunfante liberalismo democrático de Fukuyama no es tan triunfante ni tan democrático?
Me ha hecho reflexionar.