La RSC no es un adorno “caritativo” para las empresas que pretenden hacerse perdonar sus prácticas inadmisibles. La RSC es hacer honor al compromiso que las empresas tienen que tener con sus clientes, con sus accionistas, con sus trabajadores, con sus cuadros, con sus proveeedores, con sus financiadores, etc., y con la sociedad en la que actúan; ese compromiso se debe explicitar, y eso es la misión de las empresa.